En contra de lo que sucede en la escuela convencional, la escuela bilingüe se ha visto obligada a inventar sus maestros, mientras la primera ya los producía en diversos institutos. Una consecuencia es la precaria formación inicial de muchos maestros de Educación Intercultural Bilingüe.
Más que de educación intercultural, como si las culturas fueran homogéneas, deberíamos hablar de educación para la diversidad. Esto es válido para la población no hablante de lenguas vernáculas, lo mismo que para los indígenas y grupos de lenguas criollas, e incluye en este caso el componente del bilingüismo.
En algunos países, por decisiones de política educativa nacional, el maestro debe tener también la capacidad de enseñar su lengua vernácula como segunda lengua.
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